Warcraft III: Reforged

En busca de la diversión: Juegos de estrategia en tiempo real para principiantes

En busca de la diversión: Juegos de estrategia en tiempo real para principiantes

Maximizar la eficiencia sin morir en el intento...

Parece una perogrullada, pero igual no lo es. A pesar de la aterradora reputación del género, los juegos de estrategia en tiempo real (RTS por sus siglas en inglés) se basan en unos conceptos sencillos (como maximizar la eficiencia sin morir en el intento) que, en conjunto, conforman un producto rebosante de acción pero sorprendentemente accesible.

La campaña para un solo jugador es un estupendo punto de partida si queréis probar un RTS. Podéis conocer una historia muy interesante a vuestro propio ritmo (gracias a los ajustes de dificultad, que oscilan de fácil a muy difícil) antes de decidir si queréis sumergiros en los modos de juego JcJ o cooperativos. Las distintas formas de jugar a un RTS (y aquí incluimos la enorme variedad de contenido creado por los usuarios) permiten que todo el mundo pueda disfrutar de la exploración de mundos lejanos envueltos en una ominosa niebla, de la construcción de grandes bases con tecnología sobrenatural y de la gestión de colosales ejércitos de fantasía de muchas y variadas formas. A pesar de la reputación del género, los RTS no son la antesala de los esports. La experiencia se asemeja más a la exploración de un universo digital que ofrece un amplio abanico de desafíos creativos en los que se toman decisiones cruciales, con independencia del nivel de experiencia del jugador.

Si tenéis ganas de probarlo, este es buen momento para empezar vuestra aventura en los RTS con la beta de Warcraft III: Reforged, que ya está disponible para los jugadores que adquiriesen una Entrada Virtual de la BlizzCon o hayan precomprado el juego. Para ayudaros en vuestro periplo, aquí tenéis algunos consejos que os vendrán bien para el siguiente juego de estrategia en tiempo real que probéis, con independencia del título, la facción o el modo de juego:


En primer lugar, vamos a familiarizarnos con los controles básicos de los RTS. Esta parte igual os aburre, pero es importante.

Controles

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  • Selección y movimiento
    • No tenéis más que hacer clic izquierdo en una unidad o edificio para ver sus estadísticas y los comandos disponibles. Cuando seleccionáis a una unidad, podéis hacer que se mueva con el clic derecho o darle órdenes haciendo clic en los botones del panel de comandos, situado en la parte inferior de la pantalla (o pulsando los atajos correspondientes del teclado).
    • Para seleccionar varias unidades al mismo tiempo, tenéis que mantener pulsado el clic izquierdo y arrastrar para formar un rectángulo sobre ellas (lo que también se conoce como «selección en caja»). Cuando tenéis varias unidades seleccionadas, podéis darles órdenes a todas a la vez. También podéis pulsar el tabulador para pasar por sus paneles de comandos individuales.
  • Grupos de control
    • Después de seleccionar varias unidades o edificios, podéis asignarlos a grupos de control manteniendo pulsada la tecla Control y pulsando un número en vuestro teclado. Hecho esto, podréis seleccionar rápidamente el grupo pulsando el mismo número. Por ejemplo, si estáis jugando a Warcraft III, podéis añadir todos vuestros ancianos de la guerra —que producen unidades a distancia de los elfos de la noche— a un grupo de control seleccionándolos y pulsando Control + 5. A partir de ese momento, solo tendréis que pulsar 5 para crear más arqueros sin tener que alejaros de la acción.
  • Atajos del teclado
    • Conocer los atajos del teclado es muy útil si queréis mejorar y convertiros en jugadores de RTS más eficientes, pero tampoco es indispensable para los principiantes. Intentad familiarizaros con los de los botones más utilizados y no tengáis miedo de cambiarlos para que encajen mejor en vuestro estilo de juego.

Una vez familiarizados con el control de las unidades y los comandos, tenéis que comprender algunos de los conceptos básicos y de las estrategias inherentes a los RTS. Hablemos sobre:

Economía

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Todas las partidas comienzan asignando trabajadores (las unidades civiles que normalmente se dedican a la recolección y construcción) a la recogida de los recursos que se encuentran en las inmediaciones. A continuación os tocará crear más trabajadores, que a su vez generarán más recursos y os permitirán invertir en edificios avanzados, más bases y un ejército poderoso.

Cuando tengáis el número suficiente de trabajadores extrayendo recursos al mismo tiempo que crece vuestro ejército y vuestra base, podréis crear, mantener y sustituir unidades y edificios. Esto es lo que se llama tener una buena «economía». Es uno de los aspectos que se descuidan con más facilidad y, sin embargo, está entre los más importantes para llevarse la victoria en la mayoría de RTS.


Construcción de la base

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Crear una base que cuente con edificios únicos es uno de los aspectos más gratificantes de cualquier RTS, pero es fundamental entender los porqués de su construcción antes de lanzarse a ello.

Los edificios varían en coste, tiempos de construcción y usos. Por poner un ejemplo, los concejos permiten construir trabajadores y recolectar recursos, mientras que otros edificios producen unidades para vuestro ejército o mejoran distintos tipos de unidades. No es necesario que construyáis todos los edificios disponibles en una partida. De hecho, al principio os vendrá bien centraros en la construcción de unos pocos edificios de producción de unidades para entender los conceptos básicos y lograr el objetivo de vencer al enemigo.

Otro concepto importante que debéis aprender es el de la «expansión», que en un RTS significa crear nuevas bases o puestos de avanzada más allá de los límites de vuestra zona de inicio. Existe una cantidad limitada de recursos cerca de vuestra base inicial, por lo que es necesario expandirse para costear la guerra en partidas largas. Además, también es beneficioso porque se tiene más visión y espacio disponible para construir edificios y producir unidades.


Creación y control de un ejército

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Construir una base gigante está bien, pero las partidas se ganan venciendo a los enemigos. Y para ello, necesitaréis un ejército.

Aunque existen diferencias significativas entre unidades en función del juego y de la facción, hay ciertos conceptos y estrategias elementales que siempre serán una constante:

  • La estrategia de «cuantos más, mejor»
    • Una estrategia totalmente válida es la de producir muchas veces una misma unidad que sea versátil y económica (arqueros, lacayos, necrófagos...), aunque solo suele ser efectiva en los primeros compases de las partidas. Tratad de formar un ejército con un tamaño decente y enviadlo contra vuestro oponente antes de que tenga la oportunidad de llevar a cabo estrategias más costosas y avanzadas.
  • La estrategia de «desarrollar»
    • «Desarrollar» significa invertir en unidades, mejoras o edificios que no tienen una incidencia inmediata en la partida, pero que desbloquean unidades más avanzadas (y, por ende, más opciones a medida que progresa la partida). Esta estrategia es la que suele llevarse el gato al agua en partidas largas, ya que otorga acceso a unidades más versátiles y rentables. Sin embargo, es vulnerable a tácticas agresivas, así que, a menos que sepáis qué va a hacer vuestro oponente, es aconsejable que invirtáis en un pequeño ejército defensivo antes de seguir esta estrategia.
  • Un ejército equilibrado numéricamente
    • Aunque resulta divertido, tener un ejército inmenso no es siempre la mejor manera de jugar. En StarCraft y Warcraft, las mecánicas de «comida» y «suministros» limitan el número de unidades que se pueden tener al mismo tiempo. Tener más unidades de combate de las necesarias puede ser perjudicial para vuestra economía, ya que imposibilita crear más trabajadores u obliga a invertir en edificios o unidades que aumenten el límite de ambos recursos. La clave, como siempre, reside en encontrar un buen equilibrio.
  • Ataque contra defensa
    • La mejor defensa es un buen ataque. Puede que invertir muchos recursos en unidades y estructuras defensivas os proteja de los ataques enemigos, pero para ganar, tendréis que destruir la base de vuestro oponente. Por ejemplo, si jugáis con los orcos en Warcraft III, podríais rodear completamente vuestra base con torres de vigilancia, pero esta inversión limitaría vuestra producción de unidades ofensivas y, con el tiempo, vuestro oponente os superaría con un ejército más poderoso o una economía mejor.
  • Elegir bien las batallas
    • Aunque podríamos hablar largo y tendido sobre las batallas en los RTS, estas son unas reglas básicas que debéis recordar cuando vuestro ejército vaya a entrar en combate:
      • ¡Que no os rodeen!
        • Si lucháis a campo abierto, vuestro ejército se arriesga a sufrir muchas bajas sin tener la posibilidad de retirarse. Aprovechad el terreno para crear cuellos de botella.
      • Si podéis, dividid a vuestras unidades.
        • Un ejército dividido en grupos pequeños de unidades de combate es menos vulnerable a las habilidades de área que una gran masa.
      • Unidades cuerpo a cuerpo delante, unidades a distancia detrás.
        • Antes de enviar a vuestras tropas a la batalla, tratad de colocar en vanguardia las unidades cuerpo a cuerpo, más resistentes, de modo que sean las primeras en entrar en combate y se lleven el grueso del daño.
      • Destruid los medios de producción.
        • Si os encontráis en la base enemiga (¡muy bien!), dad prioridad a la destrucción de edificios que producen unidades en lugar de atacar edificios defensivos o que realizan mejoras. De este modo evitaréis que vuestro rival pueda reconstruir su ejército y contraatacar.

Exploración y conocimiento del mapa

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Aunque la madera, los minerales, el gas y el oro son recursos importantes en cualquier RTS, no hay nada más valioso que la información.

Si ya habéis plantado los cimientos de vuestra economía y vuestra base ya está en crecimiento, seguramente lo mejor sea empezar a explorar para recopilar información sobre el enemigo. Una unidad barata, enviada a explorar el mapa en los primeros compases de la partida, puede proporcionaros información vital sobre la ubicación, estrategia y economía de vuestro oponente. Podéis aprovechar esta información para preparar vuestras defensas, empezar a producir las unidades ideales para contrarrestarlo o atacarlo pronto si creéis que es vulnerable.

Además de usar unidades de exploración, la colocación estratégica de unidades o edificios económicos por el mapa os ayudará a manteneros informados sobre los movimientos del enemigo. Procurad prestar atención al minimapa para detectar sus movimientos y prepararos en consecuencia.


Con este curso intensivo sobre los aspectos básicos de los RTS, ya estáis en el buen camino para dominar el sector Koprulu, llevar a cabo una matanza en Stratholme o, simplemente, pasarlo bien en partidas personalizadas. ¡Buena suerte!

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